Empieza con masa madre viva
Cada pieza nace de un fermento natural que cuidamos todos los días. Sin atajos ni aditivos: solo harina, agua, sal y tiempo.
Larga fermentación, hasta 24 horas
El tiempo hace el sabor. Dejamos reposar la masa para que desarrolle aroma, textura y esa miga alveolada que reconoces al primer bocado.
Formado a mano por Sandra y su equipo
Arquitecta de profesión, panadera de corazón. Cada hogaza se forma con técnica y cariño, una por una.
Corteza dorada, recién salida del horno
Horneamos cada día para que llegue a tu mesa en su punto. La felicidad, literalmente, hecha pan.